viernes, 17 de junio de 2011

Hoy es viernes diecisiete.

Es casi medianoche, lo sé por la luna, el viento y por el reloj digital de la avenida. Hoy había olvidado el nextel, he estado más tranquila que nunca. Me pierdo por la oscuridad propia de la hora y las sombras de los árboles. El viento sopla más fuerte que nunca, recordándome lo sola que estoy en cada soplido que hace. Mis cabellos se rebelan chocando con mi rostro. Estoy un poco mareada, un amigo me recogió del trabajo y estuvimos tomando en el Munich.  Sin pensar enciendo un cigarrillo, me mareo un poco más. Me siento en un banquillo y me pregunto como será el mañana? Me rio sola recordando la canción de Morodo “Yo me pregunto”, que por cierto no tiene nada que ver con lo que se me pasa por la mente. Me gusta estar así, despreocupada de todo. Un tipo con un skate se me acerca me pregunta si tengo encendedor, claro le digo. Y conversamos. No sé quién es, no me interesa pero lo escucho, me aburro y me voy.

Llego a casa, mi mamá empieza a recordarme las reglas de la casa empieza con:
  1. 1.       No son horas de llegar.
  2. 2.       Porque no llamaste, estaba preocupada.
  3. 3.       No llevaste el celular a propósito no?
  4. 4.       Estefania, donde haz estado?
  5. 5.       Estefaniaaaa me estas escuchando?
  6. 6.       Estefania haz estado tomando?
  7. 7.       Estefania, como es posible, ni tus hermanos que ejemplo les das? Bla bla bla

Yo atino a seguir en mi mundo, me desvisto, me meto a mi cama ella sigue hablando, le digo tengo sueño hasta mañana, me destapa y lalalalala. Me deja dormir.

Son las seis de la mañana y hoy tengo 3 reuniones y como diría mi abuela debo ir presentable. Yo? Qué carajo, tengo sueño duermo hasta las seis y cincuenta, salto porque me gritan al oído quien te manda a llegar tarde pues! No me baño, me pongo un blue jeans (en memoria a la única persona que dice blue jeans), unas converse, una polera y utilizo mi capucha para tapar mi cara de resaqueada. Mi padre me encuentra lavándome los dientes, buenos días le digo, buenos días responde. Sigo mi camino, un vaso de yogurt de mango a medio tomar y voy en taxi al trabajo como se me ha hecho costumbre y es el motivo de mi pobreza. Hay tráfico, duermo en el taxi, confió en el señor que me despierta para preguntarme como llegar a mi destino. Llego abro mi correo, tengo un par de mensajes que anuncian que debo reunirme ya. Me dirijo a mi primera reunión muy somnolienta, con una cara de que ayer tome más de lo que mi cuerpo pedía, estoy muy informal. Saludo al Contador de la empresa es un señor de edad y con costumbres muy arraigadas, me mira con extrañes buenos días le digo, me responde muy amable en su forma de ser, no me importa como estoy vestida es viernes y las apariencias son mentirosas. Le demuestro que a pesar de mis fachas tengo muy claro el porqué de la reunión y por supuesto aunque no haya sido mi error tengo la solución, él lo afirma diciéndome que si bien he dicho lo correcto hay puntos que debemos conversar, pasan las horas y terminamos.

Una vez liberada, regreso a mi oficina tengo sueño, pronto llegaran las 12 y es la hora en la que me dirijo a ver “two and a half men”. Compro provisiones, ósea un piqueo snack, un chocolate, un frugos, unas gomitas, mi infaltable maní y un kekito. Me divierto viendo esta serie, duermo un poco y regreso a la oficina. Envió unos correos, unos cuadros, hago el seguimiento a mis expedientes, leo un poco, escucho bossa nova, converso con el Gerente de Marketing y mi jefa, hablamos de la vida, él de sus hijos, ella de sus papás y el regalo para su padre que es un bolígrafo algo caro. Le digo que no le regalare nada a mi papá, les hablo que estos días he estado saliendo a ver exposiciones, que fui a la playa con un amigo a conversar sobre esta parte de mi vida a la cual denominare “introducción a mi espejo interior” estaré tomando unos cursos de teatro, les cuento que ayer estuve tomando y ahora tengo sueño, forro un par de libros de la colección de Hinostroza, DERECHO PROCESAL CIVIL. Luego hablo con un amigo que me llama al trabajo, le cuelgo pronto aunque no quiera porque me llaman para mi otra reunión y porque mi jefa me trajo un poco de pizza, me dirijo a mi reunión y después de cuarenta y cinco minutos termina de forma graciosa.

Me he dado cuenta que me gusta mi trabajo, aunque ahora me cuesta levantarme temprano. He aprendido tanto que hasta me sorprendo. Jamás pensé que a los diecinueve años podía tener a cargo tantas responsabilidades y manejarlas de la forma más relajada posible. Terminare este viernes con una lata en mano y estando orgullosa de mi. 

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