jueves, 14 de abril de 2011

PAJES MENTALES.

“El duende soñó contigo
Porque soñaste con el
En la mañana temprano
Al despertar con el gallo
El duende se despertó
Y se metió en el reloj
Hay duende, duende, duendillo
De color verde amarillo
Cara de melocón
Tiene los cabellos rojos
Y más rojo el corazón
Tic tac, tic toc,
Tic tac, ti toc
Tic tac, tic toc
…”

Al ritmo de negroide de esta canción para niños me despertaba hace años atrás, me pregunto si a los 5 años me iba imaginar que 14 años después la tararearía con la misma emoción y felicidad de los primeros años de vida.
La melodía de una canción atrajo hacia mi mente lo que jamás pensé que atraería, el muy popular sentimiento de nostalgia, siendo yo una señorita de pocos sentimientos. Aunque ahora que ando con confesiones, debo admitir que en mi intento de ser una hippie rebelde en esta sociedad de pacatos limeños, me he convertido en una especie de niño gay.
Cuando me tildo de ser un niño gay, intento decir que me siento como un niño de 13 años ansioso de tener sexo por primera vez. Modo de entenderme; presiento que cada hecho que me sucede en estos días tiene un “no sé qué”. Que de vez en cuando puede entenderse con mis días impulsivos donde intento creerme que puedo hacer lo que quiera y que al demonio con los parámetros de la sociedad y las reglas de la casa, que por cierto están muy de moda en los labios de mi madre. No debo olvidar mencionar que ese “no sé que” tiene diferentes acepciones en mi vida. Ese no sé que, me ha elevado a lo más alto de la cúspide y también me ha hecho ser la mierda que a veces suelo ser.
Me pregunto si por comer tanto sin parar me convertí en una incomprendida (risas). Es que no soy la que ellos pensaron que seria, no soy lo que ellos quisieron tener. Solo sé que no me siento mal haciendo las cosas que hago, muy por el contrario me digo que estoy bien y me motivo a seguir haciéndolas, últimamente pienso  que ellos son los extraños. Pero, suele ser raro escuchar que mi padre diga que soy su cáncer, de hecho es imposible, soy pequeña y no crezco en forma de descontrol. Aunque ahora que lo pienso mi papá traduce esto como que cada vez que soy más grande, obviamente en forma simbólica, ósea cada vez que tengo más edad produzco más daño. WTF! Qué demonios! Que horrible saber que soy eso. Malditos pajes mentales, como diría mí estimado titu. De hecho, sé que me quieren y yo los quiero ósea a mis papas, pero presiento que una de mis misiones en este mundo es la de ser así y enseñarles que debo irme de vez en cuando, que no podre estar a su lado toda mi vida. Aunque se supone que ellos deberían de saberlo ya, pero me toco ser así, y como diría calle 13 ven y critícame, yo soy así. Yo soy así, pues porque si. Y naci así, me crie así. Me vo´a morir así.
Esta soy yo, difícil de tratar, de controlar, con muchos errores, pocas virtudes, feliz y melancólica. Soy una loca demente, que suele olvidar el pasado, vive el presente y no sabe qué será de su futuro.
Mi nombre es Estefania, tengo 19, ando en busca de nada y de todo.
*Último paje mental: definitivamente mi cerebro hizo combustión al recordar una canción de niños y combinarla con una de calle 13. 

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